Apenas doce días después de celebrar el nacimiento de Jesucristo, el 25 de diciembre, en México nos sumergimos en otra festividad llena de significado: el Día de Reyes, el 6 de enero. En esta ocasión, la tradición manda compartir la emblemática Rosca de Reyes, un pan adornado con frutas y espolvoreado con azúcar.
La peculiaridad de esta tradición radica en el niño Jesús que se esconde en alguna porción de la rosca. Quien tenga la fortuna de encontrar este pequeño símbolo en su pedazo está destinado a una segunda celebración: invitar tamales el 2 de febrero, día de la Candelaria.
La Rosca de Reyes no es simplemente un manjar delicioso, sino un lazo que conecta festividades y une a familiares y amigos en esta festividad. Este pan redondo y adornado con frutas, además de su delicioso sabor, simboliza la corona de los tres Reyes Magos que visitaron al niño Jesús.
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